
Presentado en el último certamen de pintura que todos los años convoca el Excelentísimo Ayuntamiento de Guadarrama, y expuesto en la Casa de Cultura del mismo lugar.
Se trata de una obra de ciertas dimensiones, combinación de un paisaje entre cielo y tierra, en el que el primero toma el máximo protagonismo sobre un paisaje primaveral con la sobriedad que caracteriza a las lomas castellanas, con los detalles de su escasa vegetación, y con esa gran nube que presagia un final del día pasado por agua.